
En días pasados, al visitar a mi abuelita noté que se quejaba mucho porque su viejo celular (la flecha), estaba presentando muchas fallas; según ella el celular se apagaba cuando estaba hablando, se descargaba la batería en menos de una hora después de haberla cargado toda la noche, etc.
Como acababan de entregarme por reposición mi nuevo Black Berry, decidí regalar a mi abuela mi anterior celular, un LG de tecnología Touch; la note muy animada al ver la posibilidad de ver a toda su familia en las fotos que quedaban en él, tomar nuevas fotos y escuchar música; empecé a explicarle el funcionamiento de su nuevo celular y aunque escuchó muy atenta toda la clase, no supe que tanto aprendió ese día, creo que no quedó muy convencida por el cambio.
Quince días después volví a visitar a mi abuela y la verdad creo que estaba muy enfurecida conmigo pues no me recibió con la efusividad de otras veces; estaba muy callada y solo cuando le pregunté cómo le había ido con su nuevo celular comprendí cual era el problema y comprendía además que no fue una buena idea regalarle un celular de esas características.
“Ustedes creen que uno fue a una universidad para saber manejar esos aparatos, ¿no ven que a nosotros los de cierta edad ya nos atropelló la tecnología?; claro, lo hacen para burlarse, a mi déjenme con mi teléfono viejo aunque se descargue y a veces se apague”.
Como acababan de entregarme por reposición mi nuevo Black Berry, decidí regalar a mi abuela mi anterior celular, un LG de tecnología Touch; la note muy animada al ver la posibilidad de ver a toda su familia en las fotos que quedaban en él, tomar nuevas fotos y escuchar música; empecé a explicarle el funcionamiento de su nuevo celular y aunque escuchó muy atenta toda la clase, no supe que tanto aprendió ese día, creo que no quedó muy convencida por el cambio.
Quince días después volví a visitar a mi abuela y la verdad creo que estaba muy enfurecida conmigo pues no me recibió con la efusividad de otras veces; estaba muy callada y solo cuando le pregunté cómo le había ido con su nuevo celular comprendí cual era el problema y comprendía además que no fue una buena idea regalarle un celular de esas características.
“Ustedes creen que uno fue a una universidad para saber manejar esos aparatos, ¿no ven que a nosotros los de cierta edad ya nos atropelló la tecnología?; claro, lo hacen para burlarse, a mi déjenme con mi teléfono viejo aunque se descargue y a veces se apague”.
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